Biografía Académica

Como muchos otros de los miembros de la segunda generación de sociólogos latinoamericanos, su formación universitaria inicial la obtuvo en el campo del derecho, pues no existían entonces los estudios de Sociología como disciplina y carrera universitaria independiente. Comenzó dichos estudios en la Universidad de Costa Rica pero los culminó con una licenciatura en la Universidad de Madrid en 1957. Antes incluso, en 1950, había recibido varios entrenamientos prolongados en estadística en la Oficina del Censo de Estados Unidos y en la American University, en Washington D. C., para sus actividades laborales en el Ministerio de Trabajo y en la Dirección General de Estadísticas y Censos de Costa Rica -hoy Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, INEC. Estas circunstancias son dignas de mención por cuanto adquiriría luego una formación académica en Sociología dentro de la cual estarían muy presentes sus destrezas en las técnicas cuantitativas de investigación social.

Formó parte de la primera promoción (1958-1959) de la Escuela Latinoamericana de Sociología (ELAS) de la entonces recién constituida en 1957 Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) con sede en Santiago de Chile. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), patrocinadora de la FLACSO, y la Universidad de Costa Rica entonces dirigida por el rector Rodrigo Facio Brenes, lo becaron. Fue en la ELAS de la FLACSO en donde se diplomó como sociólogo -no otorgaban aún el grado de Maestría. De su estancia allí surgiría su gran admiración por uno de los docentes en ella y primer director de la ELAS, el español José Medina Echavarría (1903-1977), que se transformaría en una cálida amistad con quien había formado parte del equipo de traductores, del alemán al castellano, de la obra de Max Weber Economía y sociedad, lo que ocurriría primero que al inglés, aparecida en los años cuarenta en la editorial mexicana Fondo de Cultura Económica, por entonces recién establecida. Medina lo influyó mucho en su conocimiento del gran sociólogo alemán.

Fonseca Tortós al centro, fumando y departiendo con colegas en la Universidad de Costa Rica. FOTO: Colección UCR.

Su estancia en América del sur le permitió relacionarse tempranamente con la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS) -fundada en 1950, con su primer congreso a partir de 1951 y luego cada dos años-, al asistir al V Congreso en Montevideo (Uruguay) en 1959 y más tarde al VI Congreso celebrado en Caracas (Venezuela) en 1961. En éste presentó su ponencia “Algunas limitaciones para el cultivo de la sociología científica en América Latina”, texto incorporado al tomo II de la selección de su obra publicada en el año 2000. En él ofrece una perspectiva muy lúcida de los principales obstáculos que enfrentaba la institucionalización de la Sociología y su práctica con calidad y pertinencia en la América Latina de aquellos años.

Recién diplomado de la FLACSO retornó a Costa Rica a sumarse a las actividades de enseñanza en la Universidad de Costa Rica, en la cátedra de Principios de Sociología de la Facultad Central de Ciencias y Letras. Su labor en esta institución fue muy importante como docente, pero principalmente se destacó como el adalid de la institucionalización de la Sociología en Costa Rica entendida como una ciencia, como una ciencia social independiente, estrictamente diferenciada de la filosofía social, en la perspectiva de la corriente y del proyecto que se autodenominaba en aquellos años como el de la sociología científica en América Latina. De ésta el propio Medina pero sobre todo el ítalo-argentino Gino Germani fueron impulsores sobresalientes. En 1962, en asocio con otros colegas de otras disciplinas de las Ciencias Sociales, contribuyó a establecer la Sección de Ciencias del Hombre en la Facultad de Ciencias y Letras.

En ese mismo año fue el primer costarricense en asistir a un congreso mundial de Sociología, de los que cada cuatro años celebra la International Sociological Association (ISA), dicha vez en Washington D. C. Tras el Congreso permaneció en Estados Unidos estudiando en la Michigan State University en East Lansing (Michigan) hasta mediados de 1964, avanzando en sus estudios doctorales hasta dejar únicamente pendiente su disertación. Entre 1964 y 1965 disfrutó de una beca para una pasantía prolongada en el Instituto de Investigación Social de Dortmund, adscrito a la Universidad de Münster (Alemania), para luego retornar a la Universidad de Costa Rica.

En 1967 coadyuvó también a la constitución del Departamento de Ciencias del Hombre -aglutinador de Sociología, Psicología, Antropología y Arqueología-, departamento heredero de la sección del mismo nombre, en el que se empezarían a ofrecer los cursos para la obtención de bachilleratos universitarios -cuatro años de estudio a la usanza norteamericana- en Sociología, Psicología y Antropología. Fue el primer director de este departamento, en el cual impartiría materias de teoría social y de estratificación social.

En 1970, tras su matrimonio con la joven socióloga costarricense Ana Cecilia Escalante, se trasladó a Estados Unidos nuevamente para completar su tesis doctoral, que defendió bajo el título de Social Stratification, Some Aspects of Social Mobility and Family Planning in the Context of Modernization, la cual, traducida al castellano, se encuentra incluida en el tomo III de su obra seleccionada antes aludida. Entre 1971 y 1973 permaneció trabajando como profesor en el Departamento de Antropología y Sociología de la University of South Carolina en dicho país.

A partir de 1973 reingresó al Departamento de Ciencias del Hombre de la Universidad de Costa Rica, el cual, a partir de 1977, se dividió en dos escuelas tras la reforma organizacional de esta institución con base en el III Congreso Universitario: la Escuela de Psicología, la primera, y la Escuela de Antropología y Sociología, la segunda, de la cual igualmente fue la primera persona a cargo suyo entre 1977 y 1979.

El 24 de julio de 1979 falleció, cuando apenas había cumplido los 49 años de edad, clausurándose así una relativamente corta carrera académica, sólida y prometedora de más y mejores logros.

La biblioteca de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica y una cátedra libre en esta institución, llevan su nombre en reconocimiento a su liderazgo y a su contribución en el proceso de institucionalización de las Ciencias Sociales en el país, la Sociología especialmente, en tanto que disciplinas científicas plenamente modernas.

Influencias

Escribí alguna vez que Eugenio Fonseca Tortós era “un animal sociológico de pura estirpe”.1 Pero, ¿de dónde provinieron las influencias principales que recibió?

Su formación inicial como sociólogo en la ELAS-FLACSO del Santiago de Chile de finales de los años cincuenta, lo llevó a uno de los ámbitos académicos de mayor calidad, con alcance latinoamericano, del proceso de creación de las bases de la institucionalización de la Sociología como una disciplina científica moderna en nuestra región. En este contexto, la figura de Medina Echavarría de manera directa, y la de Gino Germani indirectamente, constituyeron referentes principales, como lo recalco ahora. A lo anterior habría que adicionar la formación básica precedente que Fonseca Tortós ya había obtenido en el campo de la estadística y de las técnicas cuantitativas de investigación social en Estados Unidos y la atención que le prestó desde temprano a lo mejor de la literatura en idioma inglés sobre estratificación social.

Todo lo anterior, sumado a su estadía en este último país y en Alemania en la primera mitad de los años sesenta del siglo XX, lo hizo derivar hacia una proclividad pertinaz por conseguir una sólida formación teórica en la que los clásicos estarían presentes, especialmente Max Weber y Karl Marx, apenas Durkheim eso sí, pero sin que faltaran Talcott Parsons y Robert K. Merton, además de George H. Mead dentro del interaccionismo simbólico. Fonseca Tortós poseía inclinación por el conocimiento teórico y contaba con una personalidad obsesionada con la claridad conceptual y el rigor analítico, un talante angustiado por establecer “ideas claras y distintas” a lo cartesiano, pero todo ello, eso sí, en función de la investigación empírica disciplinada.  No estarían ausentes tampoco de su formación las inspiradoras lecturas de las obras de uno de los más conspicuos críticos de la sociología y de la sociedad norteamericana de la época, Charles Wright Mills.

Estas influencias lo llevarían a cultivar y a promover un enfoque de la Sociología en el cual las fortalezas teóricas, aunadas a las obtenidas en técnicas de investigación social, dentro de las cuales conocía bien y apreciaba mucho las de índole cuantitativa, sumadas a las experiencias metodológicas, estuvieran muy presentes, consiguiendo así una formación muy balanceada, a fin de asegurar una perspectiva y sobre todo una práctica científica moderna de la disciplina. O para decirlo con las palabras de Medina con las cuales tituló ese pequeño libro con el que algunos autores, entre ellos Germani, llegaron a considerar que arranca la sociología latinoamericana: teoría y técnica, como los dos componentes imprescindibles para la generación de conocimiento sociológico. Nos dice Medina: “En estas dos palabras […] no se encierran sutilezas académicas, sino necesidades vitales […] Y la seriedad de la investigación sociológica consiste, repito, en atenerse a las exigencias de la teoría y de la técnica”,2 las cuales, anudadas metodológicamente, posibilitan plantearle preguntas significativas a la realidad social y alcanzar un conocimiento empíricamente sustentado de ella, mucho más allá de lo meramente plausible o de lo que para algunos pudiera resultar como evidente aunque no probado. De aquí la persistente preocupación de Fonseca Tortós no sólo por la teoría sino igualmente por sus implicaciones en términos de la operacionalización de los conceptos y las categorías para construir diseños de investigación rigurosos con los cuales medir y analizar con precisión la realidad.