Biografía Académica

Es el sociólogo centroamericano que goza de mayor reputación en América Latina. Desde que publicó su libro Interpretación del desarrollo social centroamericano en 1969, Torres-Rivas ha analizado, pensado y sentido a la región en un afán constante, nunca concluido, siempre curioso, abierto y renovado, pero también angustiado, por comprender y explicar las grandes tendencias históricas de Centroamérica, sus principales procesos sociales, sus proyectos modernizadores fracasados y los cambios sociopolíticos de finales del siglo XX e inicios del XXI. Su mirada intensa, reflexiva y crítica, sobre esta región se ha prolongado por más de cuarenta años a partir de 1969.

“Pocas experiencias personales tan contradictorias, ambiguas, como las que me tocó vivir. Nací en 1930, o 1932 según registros que en esa época se alteraban al gusto del fun- cionario. Ya la fecha del nacimiento es ambigua. Era la época en que los efectos de la crisis económica mundial trajeron a Centroamérica las últimas dictaduras de caudillos militares. Una sociedad atrasada, inmóvil, un ambiente sofocado y reprimido”. 1

Nacido en 1930 en Guatemala, forma parte de la generación marcada por la “revolución de octubre” (1944-1954) que procuró la modernización capitalista de ese país y la instauración de una democracia representativa operante, abortada por el golpe de Estado perpetrado en contra del presidente Jacobo Arbenz. Tras graduarse como abogado en la Universidad de San Carlos de Guatemala en 1962, se formó como sociólogo en la cuarta promoción (1964-1965) de la Escuela Latinoamericana de Sociología (ELAS) de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en Santiago de Chile, su única sede por aquellos años. En la segunda mitad de esa década permaneció en este país trabajando con distintas instituciones y formó parte del grupo de distinguidos científicos sociales latinoamericanos que se reunían regularmente en el Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y Social (ILPES), aunque allí de manera informal, en el “seminario de los jueves”, que convocaba Fernando H. Cardoso, en cuyo seno se gestó el enfoque de la dependencia. Fue bajo este estimulante clima intelectual que elaboró Interpretación del desarrollo social centroamericano, su ópera prima.

Tras un periodo en Inglaterra, en donde realizó estudios doctorales sobre el tema del desarrollo, a partir de los años setenta retornó a Centroamérica, pero no lo hizo a Guatemala para no arriesgar su vida en el marco de una sociedad tan violenta en su ambiente político como era entonces la guatemalteca. Su regreso a la región lo llevó a instalarse en Costa Rica a partir de 1971-1972, en donde desplegó una intensa actividad de institucionalización de la sociología y de las ciencias sociales con base en organismos de alcance regional. Este aspecto de su trayectoria como sociólogo es muy importante, ha sido muy influyente y forma parte de su legado.

Fue el primer director, a partir de 1972, del Programa Centroamericano de Ciencias Sociales creado por la Secretaría General del Consejo Superior de Universidades de Centroamérica -la red de las universidades públicas centroamericanas-, con sede en San José (Costa Rica). Creó la importante revista Estudios Sociales Centroamericanos en ese mismo año. Contribuyó a fundar la Asociación Centroamericana de Sociología (ACAS), que concretó su primer congreso en 1974 en Costa Rica y formó parte del equipo que organizó el XI Congreso Latinoamericano de Sociología de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS), el cual tuvo lugar en Costa Rica también. Junto con el Dr. Daniel Camacho Monge, costarricense, y a partir de la colaboración entre la Secretaría General del CSUCA y la Universidad de Costa Rica, crearon la Licenciatura Centroamericana en Sociología, la cual funcionó entre 1973 y 1979 en esta última institución y atrajo a docentes y a estudiantes de toda la región. Propició igualmente la llegada a la Universidad de Costa Rica del Programa Itinerante de Maestría en Sociología Rural (1978-1979) patrocinado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), el primer postgrado que tuvo la disciplina en Centroamérica.

En la década de los años ochenta sobresale su labor al frente de la Secretaría General de la FLACSO entre 1985 y 1993, la cual fue trasladada a San José por el Dr. Camacho a partir de 1979. Como Secretario General de esta organización influyó para que se establecieran tres entidades suyas en Centroamérica: la sede de Guatemala en 1987, y los programas de Costa Rica y El Salvador en 1992, el primero de los cuales se convertiría luego en otra sede.

Dentro de su trayectoria en este periodo se cuentan dos magnos proyectos de investigación concebidos y concretados principalmente por él, pero con la participación de decenas de contribuyentes y con una gran cantidad de productos, sobre todo libros: “Crisis y alternativas en Centroamérica”, entre 1985 y 1987; y el otro, uno de sus grandes legados, el que condujo a la preparación de la Historia General de Centroamérica en 6 tomos, aparecida en 1993, de la cual fue su coordinador general.

A partir de la segunda mitad de la década final del siglo XX regresó a vivir a Guatemala, conforme se acercaba la conclusión del enfrentamiento armado y se celebraba la firma de los Acuerdos de Paz entre el gobierno y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) a finales de diciembre de 1996. Desde entonces ha trabajado allí con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en la preparación de los Informes Nacionales de Desarrollo Humano y ha colaborado regularmente con el Postgrado Regional de la FLACSO, cuya sede se encuentra en Guatemala, del cual igualmente ha sido su director. En el año 2005 la FLACSO le otorgó el Doctorado Honoris Causa. La Biblioteca y el Centro de Documentación de la Sede-Guatemala de esta organización llevan su nombre. En el año 2010 la Latin American Studies Association (LASA) de EE.UU. le otorgó el prestigioso Kalman Silvert Award, por sus contribuciones y servicios como latinoamericanista muy sobresaliente.